Es un
templo de culto
católico situado en la
ciudad homónima, en el centro de la
provincia de A Coruña, en
Galicia. Acoge el que, según la tradición, es el sepulcro del
Apóstol Santiago, lo cual convirtió al templo en uno de los principales destinos de
peregrinación de
Europa durante la
Edad Media a través del llamado
Camino de Santiago, una ruta iniciática en la que se seguía la estela de la
Vía Láctea comunicando la
península Ibérica con el resto del continente. Esto fue determinante para que los reinos hispánicos medievales participaran en los movimientos culturales de la época; en la actualidad sigue siendo un importante destino de peregrinación. Un privilegio concedido en
1122 por el
papa Calixto II declaró que serían «
Año Santo» o «Año Jubilar» en Compostela todos los años en que el día
25 de julio, día de Santiago, coincidieran en
domingo.
Fue declarada
Bien de Interés Cultural en 1896,
y la ciudad vieja de Santiago de Compostela, que se concentra en torno a la catedral, fue declarada bien cultural
Patrimonio de la Humanidad por la
Unesco en
1985.
EXTERIOR DE LA CATEDRAL
Cada una de las
fachadas forma con sus respectivas plazas magníficos conjuntos urbanísticos. La barroca
fachada del Obradoiro fue realizada por Casas Novoa en
1740; también barroca es la de
Azabachería, obra de Ferro Caaveiro y Fernández Sarela y modificada por Ventura Rodríguez; la de
Platerías, construida por el maestro Esteban en
1103; y sobre todo el
pórtico de la Gloria, obra primordial de la
escultura románica, concluida por el maestro Mateo en
1188.
FACHADA DEL OBRADOIRO (fachada Oeste)
La plaza del Obradoiro a la que da esta fachada hace alusión al taller (
obradoiro, en
gallego) de canteros que funcionaba en la plaza durante la construcción de la catedral. Para proteger el Pórtico de la Gloria del deterioro que estaba sufriendo por las inclemencias meteorológicas, esta fachada y sus torres ya habían tenido varias reformas desde el
siglo XVI. En el
siglo XVIII se decidió construir la actual fachada
barroca, obra de
Fernando de Casas Novoa. Cuenta con unos grandes ventanales acristalados que permiten iluminar la antigua fachada
románica y se encuentra entre las torres de las Campanas y de la Carraca. En medio del cuerpo central está Santiago Apóstol y un nivel más abajo sus dos discípulos, Atanasio y Teodoro, todos vestidos de peregrinos. En medio, la urna (representación del sepulcro encontrado) y la estrella (representación de las luminarias que vio el
ermitaño Pelayo) entre ángeles y nubes. En la torre de la derecha está
María Salomé, madre de Santiago, y en la torre de la izquierda su padre,
Zebedeo. Sobre la
balaustrada de esta parte izquierda puede verse a santa Susana y san Juan y sobre la de la derecha a santa Bárbara y Santiago el Menor.
Para subir hasta la entrada de la fachada se encuentra una escalera, realizada en el siglo XVII por
Ginés Martínez, de estilo
renacentista inspirada en la de
Jacopo Vignola del
Palacio Farnesio, en forma de rombo con dos rampas que rodean la entrada a la antigua cripta románica del siglo XII del maestro Mateo, denominada popularmente «catedral Vieja».
Entre el plano existente de la fachada del Obradoiro y la antigua portalada románica (pórtico de la Gloria) se encuentra un
nártex cubierto.
Esta fachada se ha convertido en un símbolo de la catedral y de la ciudad de Santiago de Compostela. Prueba de su representatividad es el grabado que aparece en el reverso de las
monedas españolas de 1, 2 y 5 céntimos de
euro.
FACHADA DE LA AZABACHERÍA (fachada Norte)
La
fachada de Azabachería (
Acibecharía, en
gallego) se encuentra en la Plaza de la Inmaculada o de la Azabachería, donde desemboca el último tramo urbano de los caminos
Francés,
Primitivo,
del Norte e
Inglés a través de la antigua puerta Francígena o puerta del Paraíso. El portal románico fue construido en
1122 por Bernardo, tesorero del templo. Este portalón fue demolido tras haber sufrido un incendio el año
1758; algunas piezas escultóricas que se salvaron fueron colocadas en la fachada de las Platerías. La nueva fue proyectada en estilo barroco por
Lucas Ferro Caaveiro y terminada por
Domingo Lois Monteagudo y
Clemente Fernández Sarela en estilo
neoclásico, aunque conservó algunos trazados del barroco, el año
1769.
En la parte superior de la fachada se encuentra una estatua de Santiago del siglo XVIII, con dos reyes a sus pies en posición de
oración:
Alfonso III y
Ordoño II. En el centro se encuentra la estatua de la
Fe.
FACHADA DE LAS PLATERÍAS (fachada Sur)
La
fachada de las Platerías es la fachada meridional del crucero de la
Catedral de Santiago de Compostela.
Se edificó entre
1103 y
1117 y contiene, además de los relieves románicos originales, otros procedentes de una puerta que nunca se llegó a edificar y de la fachada del Paraíso. La fachada de las Platerías sufrió un incendio en 1117 durante un ataque de los burgueses contra
Diego Gelmírez y otro a mediados del
siglo XV. En
1884 Antonio López Ferreiro colocó en esta portada una serie de estatuíllas que procedían del coro del
Maestro Mateo.
La fachada de las Platerías debe su nombre a los obradores de plata que existían en el lugar.
En el
tímpano de la puerta izquierda aparece Cristo tentado por un grupo de demonios. A la derecha aparece una mujer semidesnuda con una calavera en las manos, que puede ser Eva o la mujer adúltera. En las jambas aparecen San Andrés y Moisés. En el contrafuerte izquierdo, el bíblico rey David sentado en su trono con las piernas cruzadas, traslucidas a través de la fina tela de su ropa y tocando una viola, personifica el triunfo sobre el mal siendo una obra destacada del románico esculpida por el Mestre de Platerías; la creación de Adán y Cristo bendiciendo. Todas estas figuras proceden de la fachada románica norte o del Paraíso (actual
fachada de la Azabachería) y fueron colocadas en esta fachada en el siglo XVIII.
FACHADA DE LA QUINTANA (fachada Este)
La fachada de la catedral que da a la plaza de la Quintana tiene dos puertas, la Puerta Real, de estilo barroco, iniciada bajo la dirección de José de Vega y Verdugo por José de la Peña de Toro en
1666 y finalizada por
Domingo de Andrade en
1700, que realizó unas grandes columnas que abarcan dos plantas de ventanales, una
balaustrada con grandes
pináculos y un
edículo con una
escultura ecuestre de Santiago (hoy desaparecida), muy adornado con decoración de racimos de frutas y trofeos militares a gran escala. Por esta puerta accedían los reyes de España a la catedral, de ahí su nombre, y sobre su
dintel se encuentra el
escudo real.
La llamada
Puerta Santa o Puerta del Perdón es la más cercana a las escalinatas, está generalmente cerrada con una reja y se abre sólo los
años jubilares, el día 31 de diciembre del año anterior. Fue una de las siete puertas menores y estuvo dedicada a san
Pelayo (cuyo
monasterio está justo enfrente). Sobre esta puerta se pueden ver en unas
hornacinas la imagen de Santiago y sus discípulos Atanasio y Teodoro a su lado. En el cuerpo inferior y a ambos lados de la puerta se colocaron veinticuatro figuras representando los ancianos del
Apocalipsis que provenían del antiguo coro de piedra del maestro Mateo. En el interior de esta puerta pasando un pequeño patio se encuentra la verdadera Puerta Santa, por la que se entra al
deambulatorio del
ábside del templo.
EL PÓRTICO DE LA GLORIA
El
pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela es un
pórtico de estilo
románico realizado por el
maestro Mateo y su taller por encargo del rey
Fernando II, quien donó a este efecto cien
maravedís anuales, entre 1168 y 1188, fecha ésta última que consta inscrita en piedra en la catedral como la de su finalización. El 1 de abril de 1188 se colocaron los dinteles del pórtico y la conclusión del conjunto se demoró hasta el año
1211, momento en el que se consagró el templo con la presencia del rey
Alfonso IX.
El pórtico se divide en tres
arcos de medio punto que se corresponden con cada una de las tres naves de la iglesia, sostenidos por gruesos
pilares con columnas adosadas. El arco central es el mayor (el doble que cada uno de los laterales), es el único que posee
tímpano y está dividido por una columna central, el
parteluz, con la figura de
Santiago. Verticalmente, la franja inferior está formada por las bases de las columnas, decoradas con animales fantásticos, la franja media está formada por columnas que sustentan las estatuas adosadas de los
Apóstoles y la superior por los arcos que coronan las tres puertas. El conjunto escultórico pretende ser una representación
iconográfica de diferentes símbolos tomados del
Apocalipsis de san
Juan y de otros textos del
Antiguo Testamento.